Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Porque hemos predicado lo que no hemos sido capaces de cumplir,
ten piedad de nosotros.
Porque, frente a las injusticias del mundo, no hemos elevado nuestra protesta,
ten piedad de nosotros.
Porque, ante los sufrimientos del mundo, no hemos sido testigos de la esperanza,
ten piedad de nosotros.
Porque hemos sustituido la esperanza del reino por fáciles promesas humanas,
ten piedad de nosotros.
Porque no hemos querido inquietar a los poderosos ni hemos sabido consolar a los afligidos,
ten piedad de nosotros.
Porque hemos sido muchas más veces cómplices que víctimas,
ten piedad de nosotros.
Porque, en vez de ajustar nuestra vida a las bienaventuranzas, hemos adaptado
las bienaventuranzas a nuestra vida, reemplazando la pobreza de espíritu
por un pretendido desapego espiritual, la compasión, por unas fórmulas de condolencia;
el hambre y la sed de justicia, por un mezquino deseo de revancha; la misericordia,
por el rito de absolución; la limpieza de corazón, por un corazón inactivo;
el amor a la paz, por la ; la persecución, por la conmiseración hacia los perseguidos;
ten piedad de nosotros.
Ten piedad de nosotros, Señor,
y libranos de todo mal.
De la rutina, libranos, Señor
De las ideas preconcebidas,
de los esquemas trillados,
de los sermones que predicamos
la cuaresma pasada,
líbranos, Señor,
De la demagogia,
líbranos, Señor,
del halago a los pobres, del resentimiento contra los ricos,
del error de considerarnos pobres,
líbranos, Señor
De hablar sobre política con el pretexto de hablar de justicia,
líbranos, Señor.
De no hablar sobre la justicia con la excusa de no saber nada de economía,
líbranos, Señor.
Del demonio mudo y de la vana palabrería,
líbranos, Señor.
De la crueldad de herir a alguien innecesariamente, de la falta de caridad de detener
al deshonesto so pretexto no querer lastimar nunca a nadie,
líbranos,Señor.
Del miedo a ser mal interpretados,
líbranos, Señor.
Por tu nacimiento en suma pobreza; por tu mansedumbre cuando fuiste abofeteado,
azotado, coronado de espinas; por las lágrimas que derramaste junto
al sepulcro de Lázaro; por tu hambre de pan y tu hambre de justicia;
por tu misericordia con la oveja perdida, con el hijo pródigo; con los apóstoles desertores;
por tu corazón tan limpio como acogedor, y por tu condición de hijo de la Virgen;
por tu paz y tu espada; por tu persecución, crucifixión y muerte,
líbranos,Señor.
Líbranos, Señor,
y no desoigas las súplicas de tus siervos.
Que nuestros labios sean purificados con sal y con fuego,
te rogamos, óyenos.
Que no caigamos en la tentación de dar
como palabra tuya una palabra nuestra,
te rogamos, óyenos.
Que sepamos escuchar antes que responder; que aprendamos a callar en presencia
de un gran dolor, que, cuando nos pidan pan, no les demos una piedra o una doctrina,
te rogamos, óyenos.
Que nunca nos sintamos maestros de nuestros oyentes, padres de nuestros hermanos,
profetas dentro de una Iglesia corrompida,
te rogamos, óyenos.
Que nunca nos creamos suficientemente pobres o inmerecidamente perseguidos,
te rogamos, óyenos.
Que nuestras palabras no queden por debajo del evangelio,
que tampoco vayan por delante de nuestra fe,
te rogamos, óyenos.
Oración
Señor Dios nuestro, que bajaste al mundo para traer la felicidad a los pobres,
a los hambrientos, a los afligidos y perseguidos, ayúdanos a ser dignos de esta felicidad,
tú que eres poderoso y bueno.
Amén
Del Libro "Las formas de felicidad son ocho"
Edic. B.A.C.
De José María Cabodevilla



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